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Verduras para niños. Trucos y recetas ¡para chuparse los dedos!

20 Mayo , 2019

Los vegetales deben tener una presencia importante en la alimentación de los más pequeños. Es de sobra conocido que el consumo de frutas y verduras tiene un efecto beneficioso sobre la salud en esta etapa de la vida ya que están llenas de vitaminas, antioxidantes, minerales, agua y fibra. Por eso es fundamental que los niños las consuman en su dieta de forma diaria. Son su fuente de vitaminas necesaria para hacer frente a agentes externos, para aumentar las defensas y poder prevenir enfermedades tan comunes como la gripe.

La infancia es una época clave en la instauración de los hábitos alimentarios, por lo que es de gran importancia hacer hincapié en el consumo de frutas y verduras.

La importancia de la verdura en la dieta de los niños.

Las verduras y frutas son alimentos saludables que ayudan al desarrollo de los niños. Gracias a su alto contenido en agua y fibra aportan saciedad, lo que, unido a su bajo nivel calórico, son alimentos ideales en la prevención de la obesidad infantil. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir un mínimo de cinco raciones de frutas y verduras al día. Pero las verduras y frutas no sólo son necesarias para evitar el sobrepeso, también ayudan a la prevención de enfermedades infantiles como la diabetes, el colesterol, trastornos digestivos o cáncer.

Este efecto beneficioso sobre la salud se debe a la presencia de ciertas sustancias, como antioxidantes, fibra, flavonoides y otros fitoquímicos. En particular, verduras como la zanahoria o la patata son buenas para agilizar la cicatrización de las heridas, tan comunes en los más pequeños. Otras como la cebolla, la remolacha, el apio, la soja, los guisantes/habas/judías verdes, contienen un alto contenido en calcio que ayuda al fortalecimiento de los huesos, fundamental en la etapa de crecimiento.

Aun así, muchos niños no toman el mínimo recomendado y en algunos casos es porque suele ser complicado introducirlas, pero los padres tienen un papel esencial en la educación alimentaria, hay que invertir tiempo y dedicación y enfocarlo siempre de una forma didáctica y divertida. 

Como incrementar el consumo de frutas y verduras en los niños.

Para conseguir que no les resulte desagradable probar sabores o texturas nuevos un buen truco es incorporar las verduras en recetas que ya conocen y les gustan. Por ejemplo: pizza con masa de coliflor,  pechuga de pollo rellena de verduras o empanadillas chilenas de espinacas. Otro truco muy práctico es hacer uso de la creatividad en la presentación, ofrecerles las verduras de una forma divertida y colorida puede ser un recurso muy efectivo. Unas barquitas de aguacate con maíz y salmón,  o las albóndigas de brócoli pueden ser una fantástica manera de introducir nuevos sabores y texturas de una forma sorprendente.

Del mismo modo, resulta muy beneficioso involucrar a los niños en la preparación de los platosSi están implicados en todo el proceso de elaboración de las distintas recetas estarán más interesados en probarlos.

Además, ahora que empieza el verano es muy recomendable comer todos los días algunos vegetales crudos, porque se potencian sus beneficios al no perderse en la cocción ninguna de las vitaminas, minerales y antioxidantes. Eso sí, no olvides que es conveniente lavarlas bien ya que las bacterias y virus (propias de estos alimentos) solo mueren a temperaturas superiores a los 70º. Si las verduras son de cultivo ecológico no te hará falta más que lavarlas con agua y limón. Este tipo de prácticas, junto con el lavado de manos son fundamentales para que los niños crezcan con una base solida y saludable de hábitos alimenticios desde la infancia.

Las propiedades de las diferentes verduras

Cebolla: Rica en vitamina C y zinc. Ayuda a la eliminación de colesterol y regula el nivel de grasa en sangre. Es muy recomendable para problemas circulatorios.

Lombarda,  brécol, coliflor y repollo: Esta familia de hortalizas es rica en vitamina C, A, B1 y B2, lo que ayuda a asimilar mejor el hierro. Uno de los síntomas de niveles bajos de hierro en sangre es una fatiga constante y falta de energía. También son ricas en betacarotenos, con efectos sobre la nutrición de los tejidos y el buen aspecto de la piel.

Espárragos: El 95% de su composición es agua. Son ricos en minerales como potasio, fósforo, calcio, magnesio y cobre y vitaminas B1, C, A, E y ácido fólico. Se caracterizan por ser depurativos, diuréticos y laxantes por su alto contenido en fibra, pero cuidado, no están indicados para los enfermos del riñón.

Espinacas: Destacan por su alto contenido en hierro y magnesio, aportando también calcio. Son ricas en ácido fólico, una vitamina que es anti anémica y que resulta imprescindible durante el embarazo para el buen desarrollo del feto. Contienen también vitamina C y A.

Judías Verdes: Son ricas en vitaminas C, hierro, potasio, fósforo y ácido fólico. Ayudan a regenerar la sangre, por lo que son muy indicadas para personas con anemia. Además, son muy digestivas y ayudan a regular los niveles de azúcar y colesterol en sangre.

Lechuga: El ingrediente básico de las ensaladas se caracteriza por ser una fuente de ácido láctico y hierro. Además, es un relajante natural dado su efecto sedante sobre el sistema nervioso.

Tomate: Su clave está en su intenso color rojo, síntoma de su alto contenido en licopeno, un tipo de caroteno cuya virtud es ser un potente antioxidante. Además, el tomate es rico en vitamina C y E y con un alto contenido en potasio.

Zanahorias: Es una hortaliza muy rica en vitamina A, esencial para la piel y en términos generales para fortalecer nuestras defensas.

Pimientos: Son un alimento muy rico en vitamina C, B2 y E. Poseen gran cantidad de nutrientes con efecto antioxidante que evitan el envejecimiento prematuro. Sus máximas propiedades se consiguen cuando se consumen en crudo.

Remolacha: Es una hortaliza con gran contenido en ácido fólico, vitamina C y hierro.

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