Hay platos que no necesitan complicarse para conquistar, y este es uno de ellos. El calabacín pelado a tiras -una sí, una no-, se dora en el horno hasta quedar crujiente por fuera y tierno por dentro, con ese punto rústico tan apetecible. Y cuando crees que ya está perfecto, llega el queso fundido por encima para rematarlo. Funciona de maravilla como guarnición, acompañando carnes, pescados o un huevo frito, aunque tiene tanto encanto que muchas veces se convierte en un buen entrante y protagonista de la mesa.
PREPARACIÓN
- Precalentar horno a 200º. Lavar los calabacines y pelar en tiras, dejando una franja de piel sí y otra no. Quedan más bonitos y conservan algo de textura.
- Cortar en rodajas de aproximadamente 1cm. Colocarlos en una fuente de horno, en una sola capa, y regar con un buen chorro de aceite de oliva VE. Salpimentar y , si quieres espolvorea orégano o tomillo.
- Hornear unos 20-25 minutos, dar la vuelta a media cocción, hasta que estén doradas y crujientes por los bordes.
- Sacar, añadir el queso de fundir por encima y vuelve a meter la bandeja unos 3-5 minutos, solo hasta que el queso se derrita.
- Servir enseguida, recién hecho y bien fundido.