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Mindful eating para controlar la ansiedad

06 abril , 2020

Cuando hablamos de Mindful Eating, nos referimos a la aplicación que los principios del Mindfulness pueden aportar al ámbito de la alimentación. Se trata de poner toda nuestra atención en el acto de comer, es decir, practicar una alimentación consciente. Te contamos todos los beneficios.

¿Por qué debemos practicar el Mindful Eating?

Hoy en día encontramos dos fuentes de problemas a la hora de relacionarnos con la comida. Por un lado, la mayor parte de las veces comemos de forma automática, sin ser conscientes de ello, convirtiendo la comida en un acto rutinario con el que hemos perdido la conexión.

Pero por otro, tenemos la tendencia de recurrir a la comida para calmar emociones incomodas. Esto es una práctica muy habitual que nos lleva a confundir el hambre con estados emocionales como la ansiedad, la tristeza o la soledad. Este impulso que acaba convirtiéndose en un hábito nocivo, tiene una explicación sencilla, ya que la comida es una fuente de placer, por lo que es fácil encontrar en ella un falso confort que consolida el patrón de "hambre emocional - ansiedad - comer".

La alimentación consciente o Mindful Eating nos ayuda a salir de esta espiral de ansiedad por comer, mejorando nuestra relación con la comida. Es un proceso que implica observar nuestros patrones de alimentación con curiosidad y aceptación, siendo conscientes de las decisiones que tomamos sobre qué alimentos comer, cómo y cuándo.

Claves de la alimentación consciente

La alimentación consciente consiste en concentrar nuestra atención en el acto de comer, ser conscientes de los alimentos que estamos comiendo, de su sabor y textura y de las sensaciones que nos provocan. De esta forma, se genera una conexión positiva con los alimentos que hemos elegido para nuestro propio bienestar y nutrición.

La alimentación consciente nos ayuda a quitar el piloto automático, fomentando el estado de presencia y el autocuidado a lo largo del día. Nos ayuda a escuchar a nuestro cuerpo y reconocer y comprender cuando sentimos hambre física o por el contrario si lo que tenemos es hambre emocional. Saber diferenciar estos dos conceptos es fundamental para cambiar nuestra relación con la comida.

Uno de los problemas del hambre emocional es que nos suele “pedir” alimentos ricos en carbohidratos con altos niveles de azúcar, que reducen los niveles de cortisol, la hormona del estrés, generando un placer momentáneo pero que desgraciadamente no hace desaparecer el hambre ni la ansiedad, más bien todo lo contrario.

Por eso, uno de los pilares sobre los que se cimienta la alimentación consciente es mantener una alimentación natural, saludable y equilibrada con alto valor nutricional. Además de mantenernos sanos, nos ayuda a reducir y controlar los niveles de ansiedad, estrés y depresión.

Consejos para poner en práctica el mindful eating

Cuando aparezca la urgencia de comer, lleva la atención a tu estómago y valora si lo que sientes es hambre real o emocional. Si decides que lo que sientes es hambre física, entonces prepara algo de comer, siéntate y cómelo sin remordimiento. Estos son algunos consejos para hacerlo de la forma más consciente posible:

  • Es importante poner la alimentación sana en el centro del mindful eating. Un aporte adecuado de hidratos de carbono de liberación lenta, de vitaminas, minerales y fibra ayudar a controlar el estrés y la ansiedad. Si mantienes el cuerpo bien nutrido estará preparado para afrontar los momentos difíciles.
  • Una vez seleccionados los alimentos que vas a preparar y comer (según el momento del día será un menú u otro: proteínas magras, verduras, frutas, frutos secos, cereales…) siéntate en una postura cómoda y escucha a tu cuerpo. Dedica unos minutos a centrar la atención y practica la respiración consciente, así podrás evaluar cómo estás en ese momento y liberar tensión antes de empezar a comer.
  • Una vez empieces a comer, concéntrate en las sensaciones y sabores de los alimentos. Mastica despacio, analizando la comida con los cinco sentidos. Además de disfrutar más de los alimentos, comer de forma pausada y masticando correctamente favorece la posterior digestión.
  • Observa cómo va cambiando tu nivel de hambre, así podrás parar de comer cuando consideres que ya estás saciado, aunque aún tengas comida en el plato. Debemos aprender a diferenciar entre estar saciado (no necesitar más comida) y estar llenos y sentirnos pesados.
  • Por último, una vez terminado, es muy importante no juzgarnos por lo que hemos comido.

Consejos extra

Como este es un concepto que abarca todo el proceso de antes y después de comer, estos son otros sencillos tips para mejorar tu alimentación consciente:

  • Toma un vaso de agua antes de comer. Ayuda a reducir la ansiedad ya que aumenta la sensación de saciedad.
  • A la hora de hacer la compra, escoger productos frescos y de temporada, disminuyendo los envasados y productos procesados.
  • Cocina disfrutando y poniendo atención en el proceso.

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