El colágeno presente en las patas de añojo aporta una textura naturalmente melosa a los caldos y ayuda a darles más cuerpo sin añadir espesantes. Además, favorece la salud de articulaciones y tejidos, ya que contribuye a mantener su elasticidad. Durante la cocción, el colágeno, se transforma en gelatina, que resulta fácil de digerir y ayuda a mejorar la sensación de saciedad. También aporta aminoácidos esenciales implicados en la regeneración de la piel y el tejido conectivo.
Es una pieza ideal para disfrutar de los guisos hechos a fuego lento.